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Durante años, la decisión de infraestructura para una entidad financiera fue casi automática: servidores propios, centro de datos propio, equipo de TI dedicado a mantenerlo. Hoy esa decisión ya no es automática, y la data de la región explica por qué.

Qué es exactamente “On-Premise” y “SaaS”

On-premise significa que el software corre en servidores propiedad de la entidad o arrendados, alojados en su propio centro de datos o en uno contratado exclusivamente para ella. La entidad es responsable de mantener el hardware, aplicar actualizaciones, gestionar la seguridad física y lógica, y escalar la capacidad cuando la demanda crece.

SaaS (Software as a Service) significa que el software corre en infraestructura del proveedor (en la nube pública, privada o híbrida) y la entidad accede a él como servicio, sin operar el hardware detrás. El proveedor mantiene, actualiza y escala la plataforma; la entidad se enfoca en usarla.

Lo que dice la data sobre la tendencia en LATAM

La migración no es una predicción lejana: según Gartner, citado por N5, el 76% de las organizaciones habrá adoptado la nube para este 2026. En América Latina específicamente, ese mismo reporte, citando investigación publicada por Forbes Centroamérica, Ámbito y Revista Summa, encontró que el 52% de los encuestados cree que, en los próximos cinco años, los bancos eliminarán sus centros de datos tradicionales a favor de la nube, y que el 28% de los bancos ya está dirigiendo sus inversiones hacia soluciones SaaS y basadas en la nube.

El tamaño del mercado confirma la dirección: el mercado de SaaS en América Latina se valoró en USD 22.02 mil millones en 2025 y se proyecta que alcance USD 72.73 mil millones para 2034, una tasa de crecimiento anual compuesta de 14.2%.

Beneficios concretos de SaaS frente a on-premise

Costo operativo predecible.

Sin inversión inicial en hardware ni en el equipo dedicado a mantenerlo; el gasto se convierte en una suscripción recurrente, más fácil de proyectar y auditar.

Actualizaciones continuas sin proyecto aparte.

Las mejoras en ciberseguridad, cumplimiento y funcionalidad llegan como parte del servicio, no como un proyecto de actualización que la entidad tiene que planificar y ejecutar por su cuenta.

Escalabilidad inmediata.

La capacidad crece o se reduce según la demanda real, sin comprar hardware adicional ni sobredimensionar la infraestructura “por si acaso”.

Menor dependencia de un equipo de TI grande.

Entidades medianas o cooperativas con equipos de tecnología pequeños pueden operar plataformas robustas sin construir un equipo de infraestructura propio.

Especialización técnica incluida en el servicio.

La entidad ya no necesita desarrollar ni retener conocimiento experto en arquitectura de infraestructura, ciberseguridad, alta disponibilidad, recuperación ante desastres, monitoreo o gestión de capacidad. Ese conocimiento lo aporta el proveedor, que opera la plataforma a escala y con equipos especializados dedicados. Esto elimina el riesgo de depender de perfiles escasos y costosos, difíciles de contratar y de retener, y permite que el equipo interno concentre su talento en el negocio y en la experiencia de sus clientes, en lugar de en mantener la plataforma funcionando. 

Cuándo On-Premise todavía tiene sentido

No es una decisión de una sola vía. On-premise (o una nube privada dedicada) sigue siendo relevante cuando:

  • El regulador exige que ciertos datos residan físicamente dentro del país y la entidad no tiene certeza de dónde reside la infraestructura del proveedor SaaS.
  • La entidad ya opera un core banking legado altamente personalizado, donde migrar implicaría un proyecto de reescritura, no solo de traslado.
  • El volumen de transacciones es tan alto y tan estable que el costo marginal de infraestructura propia ya es menor que una suscripción a escala.

La mayoría de las entidades en LATAM, sin embargo, no caen en ninguno de esos tres escenarios, y por esto la migración hacia SaaS se ha vuelto la norma y no la excepción. 

Prosoft, por ejemplo, construye Forteza, Kindo y Genkos como plataformas SaaS desde su diseño, precisamente para que un banco o cooperativa no tenga que resolver esta decisión de infraestructura por su cuenta.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre SaaS y On-Premise?

On-Premise significa que el software se instala y opera en infraestructura administrada por la entidad o dedicada específicamente para ella. SaaS significa que la entidad consume el software como un servicio, mientras el proveedor asume la operación, mantenimiento y evolución de la plataforma.

¿SaaS significa que todos los datos están en una nube pública?

No necesariamente. Una solución SaaS puede utilizar infraestructura de nube pública, privada o híbrida. La arquitectura dependerá de los requerimientos técnicos, regulatorios, de seguridad y de operación de cada solución.

¿Qué porcentaje de bancos en LATAM ya invierte en SaaS o cloud?

Según una investigación citada por N5, el 28% de los bancos considerados en el estudio dirige inversiones hacia soluciones SaaS y basadas en la nube. El mismo reporte señala que el 52% de los encuestados considera que los bancos podrían sustituir progresivamente sus centros de datos tradicionales por infraestructura cloud durante los próximos cinco años.

¿Cuánto vale el mercado de SaaS en América Latina?

Según IMARC Group, el mercado latinoamericano de SaaS se valoró en USD 22,02 mil millones en 2025 y se proyecta que alcance USD 72,73 mil millones para 2034, con una CAGR de 14,2%.

¿Cuándo sigue teniendo sentido On-Premise?

Puede seguir siendo adecuado cuando existen requerimientos regulatorios o de residencia de datos, sistemas legados altamente personalizados, necesidades específicas de control sobre la infraestructura o una arquitectura tecnológica existente cuya migración requiera una transformación significativa.

¿Las plataformas de Prosoft son SaaS?

Sí. Forteza, Kindo y Genkos están construidas como plataformas SaaS desde su diseño, con el objetivo de facilitar la operación y evolución tecnológica de las entidades financieras.