La mayoría de los países de América Latina tienen algo en común que rara vez se dice en voz alta: altísima penetración de teléfonos móviles, y sin embargo -en algunos países- un uso todavía bajo de pagos digitales. La tecnología para resolver la inclusión financiera ya está en el bolsillo de la gente; lo que falta es la infraestructura que conecte esa tecnología con el sistema financiero de forma simple, inmediata e interoperable.
Costa Rica ya resolvió ese problema. Y los resultados no son un caso aislado ni un experimento: son un modelo de pagos móviles que cualquier banco central de la región puede estudiar como hoja de ruta para diseñar su propia infraestructura nacional de pagos.
El reto compartido de la inclusión financiera en LATAM
El diagnóstico se repite país tras país en la región:
- Bajo acceso a servicios financieros formales.
- Alto uso de efectivo, incluso en economías con smartphones ampliamente distribuidos.
- Costos operativos elevados para bancos y comercios que dependen de infraestructura física.
- Baja trazabilidad de las transacciones, lo cual limita el análisis de comportamiento financiero y el acceso a crédito.
La brecha real no es de acceso a tecnología: es de adopción financiera. En buena parte de la región, más del 90% de la población y las MIPYMES tiene un teléfono móvil, pero apenas un 30% lo usa activamente para pagos digitales. Ese 60 puntos de diferencia es, en el fondo, la oportunidad de política pública.
El caso Costa Rica: un sistema de pagos instantáneos que ya funciona a escala
SINPE Móvil, operado por el Banco Central de Costa Rica, es hoy el sistema de pagos instantáneos más adoptado de la región. Las cifras hablan solas:
- 93% de adopción entre la población y las MIPYMES del país.
- Más de 1,800 millones de transacciones procesadas.
- Más de $59 mil millones movilizados, con un ticket promedio de $30 por transacción.
- 25.5% del PIB de Costa Rica transado a través del sistema en 2024 (La Nación, con base en cifras del BCCR).
- 4.3 millones de suscripciones activas (La Nación) y +90% de población bancarizada- cifra consistente con el estudio publicado en ScienceDirect sobre la evolución de SINPE Móvil, que reporta un salto de 77% a 95% de bancarización entre 2018 y septiembre 2025.
- Crecimiento de +744% entre 2019 y 2020, y +300% adicional entre 2020 y 2021 (El Financiero): una curva de adopción acelerada por la pandemia que se sostuvo en el tiempo.
El mecanismo detrás de esos números es deliberadamente simple: el usuario vincula su número de teléfono a una cuenta bancaria, ingresa el número del destinatario, y el dinero se transfiere en tiempo real entre bancos distintos, disponible 24/7 y sin comisiones para la persona usuaria. Esa simplicidad (y no la sofisticación tecnológica) es la que explica la velocidad de adopción.
Cómo se usa en la práctica: no es solo un sistema para personas
Lo que hace de SINPE Móvil un caso de estudio para la política pública financiera es que su adopción no se quedó en transferencias personales:
- 89% lo usa para transferencias personales.
- 59% lo usa para pagos en comercios.
- 53% lo usa para compras a MIPYMES.
- 73% de las compras en línea en Costa Rica se paga con SINPE, convirtiéndolo en el segundo método de pago del país y en un motor directo del comercio electrónico, que ya representa un 7% del PIB nacional.
Con un 97% del parque empresarial costarricense compuesto por MIPYMES y un 47% del empleo nacional dependiendo de ellas, un sistema que facilita cobros digitales de forma gratuita y sin fricción tiene un impacto económico que va mucho más allá de la conveniencia individual; y ayuda a explicar por qué la adopción de este tipo de infraestructura es, ante todo, una decisión de política pública, no solo financiera.
Un modelo con beneficios para los tres actores del sistema
Lo que distingue a este modelo de una simple app de pagos es que genera valor simultáneo para los tres actores del ecosistema financiero:
- Personas: rapidez, facilidad y menor dependencia del efectivo.
- Empresas: reducción de costos operativos y mayor volumen de ventas al eliminar fricción en el cobro.
- Gobierno: trazabilidad y transparencia en un porcentaje creciente de la actividad económica del país.
Para el banco central que impulsa esta infraestructura, los beneficios adicionales incluyen menor necesidad de infraestructura física en el sistema bancario, procesos más eficientes, nuevas oportunidades de política pública a partir de datos de comportamiento financiero agregado, y la posibilidad de habilitar modelos alternativos de crédito en el sistema financiero; algo especialmente relevante para incluir a la población que hoy queda fuera de la banca tradicional.
Por qué esto importa para los bancos centrales del resto de LATAM
Costa Rica hoy ocupa el primer lugar en inclusión financiera de la región, con altos niveles de bancarización y un crecimiento explicado en gran parte por SINPE Móvil. Sus resultados ya son comparables con los sistemas de pagos rápidos más reconocidos a nivel internacional, donde SINPE Móvil se ubica entre los primeros cuatro sistemas del mundo en transacciones per cápita, según un reporte del Bank for International Settlements (BIS) de diciembre 2024.
El resto de la región enfrenta exactamente el mismo punto de partida que enfrentaba Costa Rica antes de este modelo: alta penetración móvil, bajo uso de pagos digitales, y una demanda insatisfecha de infraestructura financiera simple y de bajo costo. La diferencia es que ahora existe un caso de referencia probado, con métricas verificables, para que un banco central no tenga que construir esa infraestructura desde cero ni a ciegas.
Un modelo replicable, no un caso aislado
La infraestructura detrás de este sistema fue diseñada para ser adaptable a distintos contextos regulatorios y bancarios- no es una solución construida exclusivamente para las condiciones específicas de Costa Rica. Eso es lo que convierte este caso de éxito en un modelo de infraestructura de pagos replicable para bancos centrales de otros países de LATAM que estén evaluando cómo cerrar su propia brecha de banca digital y adopción de pagos móviles a nivel nacional.
Prosoft, a través de Kindo, fue parte de la infraestructura tecnológica detrás de este resultado en Costa Rica. Trabajamos directamente con la entidad rectora del sistema de pagos de cada país; no como un proveedor más dentro de la red bancaria, sino como el socio tecnológico del banco central para diseñar e implementar la infraestructura nacional.
Si su banco central o entidad reguladora está evaluando cómo construir o modernizar un sistema de pagos instantáneos en su país, conversemos sobre qué de este modelo aplica directamente a su mercado, y qué ajustes requiere el contexto regulatorio y bancario local.
Costa Rica ya lo logró. Para el resto de Latinoamérica, el siguiente paso es replicarlo con la información correcta desde el inicio — y con el banco central al centro del proyecto.
Fuentes
- Banco Central de Costa Rica (BCCR) — Sistema de Pagos
- La Nación — ¿Quién manda en Sinpe Móvil? Así se reparten el negocio los bancos (25.5% del PIB, 2024)
- La Nación — Sinpe Móvil en Costa Rica: perfil de usuarios según investigación del Banco Central (4.23M suscripciones)
- El Financiero — Sinpe Móvil transfirió el 10% del PIB de Costa Rica (crecimiento +300%, 2020–2021)
- Fintech News America — Fast Payment System SINPE Móvil Driving Financial Inclusion (ranking BIS)
- ScienceDirect — Fast payments and banking: Costa Rica’s SINPE Móvil (evolución de bancarización 2018–2025)
Preguntas frecuentes
Resolvemos las dudas más comunes sobre SINPE Móvil, su modelo de adopción en Costa Rica y cómo Kindo lo lleva a otros bancos centrales de LATAM.
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